Bueno a todos aquellos que apostaban que la noticia del día iba a ser algo sobre Delphi y el día del trabajo se han levantado con la tragedia palentina de la explosión de gas. Dar desde aquí mi condolencia y recordar que en estas madrigueras que vivimos demasiadas pocas cosas pasan.
En cuanto a los trabajadores de la bahía de Cádiz, uf, suerte porque otra cosa conociendo como se las manejan en estos asuntos los gobiernos es más cuestión de suerte (Izar o Altadis están de testigos).
Y volviendo al tema de los desastres domésticos. Mira que me quejo que si soy un desgraciado que si estoy gafado... pero en nuestra casa tuvimos un señor susto relacionado con el butano (y se puede considerar buena fortuna lo que paso), pues bien es de lo que os voy a hablar hoy. Veréis la caldera, o como aquí lo llamamos "termo", está conectada por un tubito naranja a la bombona; hasta aquí todos llegamos, ¿no?. Pues bien, en nuestra casa el termo está bastante escondido, no se encuentra en un lugar de paso sino en una zona de la casa donde se guardan trastos varios y demás. Bien, pues un día estaba mi madre fregando y yo creo que me iba a duchar cuando se me ocurre, no recuerdo el porqué, ir a donde estaba el termo a coger algo, que tampoco recuerdo. La verdad es que diréis, pues vaya historia no recuerdas un comino, pero es que la impresión de lo que me encontré cuando vi el termo fue como para que se me olvidara que rutina estaba haciendo. Pues bien, llego al termo y me encuentro al tubito de goma naranja que une la caldera con la bombona ardiendo, y no en sentido figurado, sino con llamas que iban bajando peligrosamente hacia la bombona, al más puro estilo de la mecha de misión imposible. La verdad es que las reacciones ante esto pudieron haber sido varias pero la mia se llevo la palma: cerrar el gas (información guardada vete tú a saber por quiénen mi chorla) y gritar como un descosío "¡fuego, fuego!". Recuerdo que el tubito seguía ardiendo incluso cuando al cortar el gas se apagaron las llamas del termo. También recuerdo que yo no apagué el tubito.
Desde entonces en casa tenemos extintores, más chiquetillos que los de los grandes almacenes pero extintores al fin y al cabo. También he desarrollado un acojone en el momento en el que le doy al agua caliente de la ducha (curiosamente solo de la ducha, la del lavabo como que no me da tanto repelús) no vaya a ser que el termo le de por explotar. En cuanto a lo de cerrar el gas por las noches es ya otra historia que entra más en el bonito círculo vicioso de el último que lo haga, pero que generalmente se hace aunque sea a regañadientes.Porque paraeso tenemos a mi madre para mandarlo, a ella no solo le asusta que explote la bombona cualquier cosa que salga en la primera parte de "Gente", vamos que ya antes de que ocurriera esto estaba ella toda agobiada con la idea de que la casa saliera ardiendo con la estufa, y lo sigue estando tanto que se pasa la vida recordando apaga eso, ten cuidado con aquello,... Lo único bueno de esta historieta es que nos hacen precavidos, porque yo creo que la mayoría de la gente (es una impresión personal) viven con la idea de eso no me pasará a mi, al menos en el ámbito de los coches está muy extendido ese pensamiento.
Bueno hasta más ver que me las piro a ver Jaus